El delivery de cosas prestadas.

A todos nos pasa que prestamos cosas a un amigo, un novio, un familia; puede ser cualquier objeto: un buzo, un libro, un CD, lo que sea, pero ¿qué pasa cuando nos peleamos con esa persona?

¡QUÉ JODIDO!

No, POSTA ES JODIDO, en condiciones ideales uno termina el vínculo y se devuelve cada uno sus cosas, inclusive los más dramáticos devuelven los regalos que le hizo el otro, cosa de no tener objetos materiales que te recuerden a esa persona, pero en la realidad el asunto se pone fulero y uno asume de a poco que cualquier cosa que le haya prestado o se haya olvidado en casa de esa persona es un objeto definitivamente perdido.

Este es un tema que me da MUCHA bronca, porque soy una persona de prestar sin reparos, hay gente que no te presta nada, ni loca, sobre todo libros, sin ir más lejos, mi amigo Diego, que le sale carísimo recomendarme libros porque como no me quiere prestar siempre termina comprando un ejemplar nuevo para regalarme, un divino. Yo sí, te presto lo que quieras y jamás pienso en el momento en que no va a volver, aunque un gran porcentaje de las veces es lo que termina sucediendo.

Libros, ropa, películas… ahí es donde estallo en ira, me gusta coleccionar películas y compartirlas con mis amigos, en muchas ocasiones volvieron pero en otras están rehenes de mis peleas o distanciamientos con estas personas, y sólo me encuentro con la sensación de ¡QUIERO MIS PELÍCULAS DE VUELTAAAAAAA HIJO/A DE PUTAAAAAA!

Para ustedes, emprendedores modernos, hipsters de las PYMES, ¿por qué carajo no inventan un servicio de “delivery de cosas prestadas”? La idea es simple, se contactan con la persona en cuestión acordando un día de recolección de las cosas y cuando ambas partes hicieron entrega se les devuelve a cada uno la cajita correspondiente. ¡Aún cobrando un monto ridículamente bajo por el servicio SE LLENAN DE GUITA! Porque realmente es un bajón esto de tener que pedirle como gauchada a un amigo que te busque “el paquete”, sobre todo si conoce a las dos personas involucradas.

Chicos, plis, compadezcanse de mí y armen ese negoción porque de verdad, posta posta, quiero mis pelis de vuelta 😦

Los rituales narcisistas y la gente necia.

A todos nos encanta pensar que somos buenas personas. En líneas generales es cierto, no robamos, no matamos, rara vez le cagamos el novio a una amiga (¡bueno perdón, de adolescente era jodida!), nada que realmente nos coloque en la categoría de “escoria humana”, sin embargo TODOS tenemos ceremonias egoístas que nos generan placeres culpables.

¿Creés que vos no? ¿Seguro? ¿Nunca revisaste el Facebook de tu ex y te sentiste un poquito feliz al ver que la zorra/el negro por quien te cambió le pegó una patada en el culo y lo dejó en pelotas? ¿nunca te pusiste tu mejor outfit para que te digan que estás linda y respondiste con un “¡Ay, nada que ver, me puse lo primero que encontré, además estoy hecha una vaca!” ¡Daaaaaaaaale, hasta tenés ensayada la “cara de modestia”!

¡TODOS TENEMOS RITUALES NARCISISTAS! ¿Qué son? Esos actos que llevamos a cabo que son de dudosa moral pero que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, al menos durante un ratito.

Mi costumbre narcisista por excelencia es escribir una lista de cosas que sé que van a pasar, que advertí que iban a pasar, y aún así nadie me dio pelota, por ejemplo: Mi amigo estaba enconchadísimo con un celular que yo sabía que era una porquería, se lo expliqué con los argumentos más lógicos imaginables, lo compró igual, anoté en mi listita: “En menos de un mes me viene a decir que tenía razón y que lo que el teléfono es una mierda”, ¡DICHO Y HECHO! Obviamente no estoy contenta de que a mi amigo lo hayan estafado, tecnológicamente hablando, pero confieso que me dio MUCHA SATISFACCIÓN cuando me dio la razón al respecto después de habérmelo discutido a muerte.

Afortunadamente luego de estrellarse contra la pared una cierta cantidad de veces, la gente comienza a hacerme caso, pero todavía hay algunos tercos que ignoran mis argumentos y se ganan un lugar de privilegio en mi libreta de predicciones. Personalmente espero que alguna vez aprendan a darle pelota a la gente que expone sus razones con lógica, porque por más satisfactorio que sea que me digan que ustedes estaban equivocados y yo en lo correcto, lo cierto es que si invertí tanto en advertirles es porque quería que las cosas les salgan bien, total, siempre va a haber gente necia que sostenga mi ritual y prefiero que no sea la gente a la que aprecio.

Estadísticamente el 98% de las veces terminan cumpliéndose lo que vaticino, no porque sea la nueva Leevon Kennedy, sino porque mis sentencias están formuladas en base al sentido común, y mientras ese siga siendo el menos común de los sentidos, yo procuro tener siempre lápiz y papel a mano…

maitena[1]