El peor día de mi vida.

El post de hoy no intenta ser simpático, ocurrente ni entretenido, pero me gustaría que lo lean igual.

Hoy fue uno de los días más horribles de mi vida, me robaron, me golpearon, se llevaron todo lo que tenía y me dejaron como saldo un par de huesos fracturados.
Más allá de la pérdida material, de que te arrebaten en un segundo cosas que por ahí te costó meses o años de sacrificio obtener, tengo una sensación muy muy horrible para con la sociedad.
De quien quiero hablar no es específicamente del ladrón, porque de esa gente podemos hablar durante horas, algunos justificarán su accionar con las pocas oportunidades que les dio la vida, otros dirán que mejor pobre pero honrado (a lo que adhiero), en fin, lo que quieran, mi punto es otro, mi robo ocurrió a LAS CUATRO DE LA TARDE, RODEADA DE GENTE, grité como ni siquiera el hincha más ferviente grita en la cancha, creo que me escucharon en el barrio de al lado, Y NADIE, PERO ABSOLUTAMENTE NADIE ME AYUDÓ, ni cuando me estaban golpeando ni cuando supliqué que los frenen.
Entendería si hubiera habido una sola persona, por miedo a que le pase exactamente lo mismo, pero HABÍA DECENAS, o sea, tres hijos de puta (dos hombres y una mujer) contra DECENAS de personas, ¿creen que tenían alguna oportunidad? no sólo hubiera podido recuperar mis cosas, sino que también podría haber intervenido la policía (si hubiera servido para algo o no, también es cuestionable).
Hay una vieja frase que dice “la unión hace a la fuerza”, y día a día los veo quejarse por la inseguridad de su barrio, del país en general, pero yo me pregunto, ¿la gente que miraba hoy lo que me pasaba no se quejará en los grupos de su barrio? ¿no comentará los portales de noticia muy indignados? ¿no chusmearán con la vecina “¡No sabés lo que le pasó a una chica ayer, fue terrible!”?
Me gustaría que de esta experiencia horrible surja al menos un espacio de reflexión, los políticos nos cagan, nadie lo duda, la inseguridad no es una sensación como nos quieren venden. Hoy lo dijimos con un amigo los delincuentes no están presos, LOS PRESOS SOMOS NOSOTROS, PRESOS DE LA INSEGURIDAD… ¿qué hacemos nosotros al respecto como sociedad?
Gracias por leerme, ojalá que este infierno horrible, que no le deseo ni a mi peor enemigo, sirva para algo.

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Llevando las redes sociales al extremo

Esto de las redes sociales en Internet se nos está yendo de las manos.

Los lectores promedio de este blog seguramente tengan Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest y posiblemente Google+ (aunque este último todavía resulta tan poco útil que si alguna vez matara a alguien, sería el sitio donde escondería su cadáver, no lo encontrarían jamás) los adictos más modernos probablemente tengan Foursquare también, o sea que de alguna forma saben de qué estoy hablando. Sitios webs donde te comunicás con gente,  las modalidades son diferentes entre sí, en Facebook seguramente tengan como “Amigos” a gente que conocen, aunque esa palabra por lo general les suele quedar grande. En Twitter la premisa más o menos es interactuar con un montón de desconocidos que están tan al pedo como vos. Y así cada una con su temática particular, pero a gran escala sirve para lo mismo, conectarse con otros seres humanos.

El (mal) uso de las redes sociales merece todo un post aparate, que prometo escribir en algún momento, hoy de lo que vengo a hablar es de las redes sociales llevadas al extremo, y no me refiero a los locos que crearon una red social para gatos, porque más allá que nos caguemos de risa sabemos que como idea de negocio es fabulosa y nos da bronca no haber sido nosotros los primeros en pensarlo, estoy hablando de algo mucho más creepy y específico. Sí, MÁS CREEPY que lo de los michis.

La mayoría de ustedes a menos alguna vez en su vida usaron Mercado Libre. La idea es simple y funcional, buscás un objeto X que alguien previamente publicó, clickeás “comprar”, concretás con el vendedor la entrega, le pagás y listo. Una maravilla.

Algunos dicen que es llevar la comodidad humana hacia un nuevo nivel (negativo), perdiendo la esencia de las ferias comerciales de antaño, ya que, entre otras cosas, no hace falta caminar para adquirir un producto, te lo envían a tu casa, perdiendo así el contacto humano y bastardeando profesiones de venta específica, bla bla bla. Un montón de boludeces provenientes de una persona que, quiero creer, no hace sus compras jamás en un hipermercado sino que va específicamente a la carnicería, pescadería, verdulería, ferretería, etc. Bullshit. La modernidad llegó para quedarse y sólo sobrevive el que pueda adaptarse a eso.

Evidentemente yo me topé con un tipo que no se terminó de aclimatar.

El caballero en cuestión me compró mediante esa plataforma unos DVD’S de una conocida serie de televisión. La venta demoró en concretarse, si bien se contactó conmigo al instante, la cantidad de mails que intercambiamos desde ese momento ya debería haberla tomado como una señal de lo que ocurriría después.

Los mails eran demasiado informales pero como yo tampoco soy una persona muy seria no fue algo que me llamara la atención particularmente, en mi mente el chico sólo estaba siendo amable. Lo que vino después escapa de los parámetros de informalidad, en nuestra primera charla telefónica, luego de establecer un día para la entrega del producto, sorpresivamente me preguntó “¿Qué hacías?”. Algo debe andar muy mal en mí porque honestamente no me escandalizó la pregunta, tal vez porque estaba en un bar celebrando la despedida de un amigo y el ambiente estaba bastante distendido como para que me pusiera a pensar en eso, sólo atiné a responderle, pensando que iba a quedar ahí la cosa, y luego amagué a despedirme. ERROR. La conversación no había finalizado para él, muy suelto y campante me contó a qué se dedicaba y  con tanta buena suerte que resultó ser algo super interesante para mí por ende la charla se prolongó un poco más.

Volví a la mesa, mis amigos completamente desconcertados, supongo yo por los fragmentos de conversación que pueden haber llegado a escuchar, me preguntaron con quién carajo hablaba. No había forma coherente de explicarlo y tampoco lo intenté, el tema de la noche era otro así que afortunadamente lo dejaron pasar.

El día que concretamos la operación estuvo plagado de mensajes de texto raros, si bien el objetivo era coordinar el lugar de encuentro, contenían demasiada información y cordialidad. Pero bueno, el asunto ya se terminaba, al encontrarnos me saludó cual amigo que te conoce de toda la vida, preguntó por mi día, me contó un problema que acababa de tener en el laburo y recién a los 15 minutos se acordó por qué estaba yo ahí, preguntó por qué los vendía y le comenté que en realidad los tenía repetidos, que dada mi colección de películas tuve en algún momento puntos acumulados para canjear y que lo más decente del catálogo era eso. ¿¡PARA QUÉ LE DIJE DE VIDEOTECA!? Una hora reloj charlando sobre cine.

Me invitó a salir el sábado. Acepté. ¡Bueno che, le gusta el cine y creo que no lo mencioné antes pero… está re bueno!

¿Alguno quiere ser mi “amigo” en Mercado Libre?

Por gente como yo, estamos como estamos…

Leyendo Sobre los Davides Alvarez de @SelenaMalakian me sentí abrumadoramente identificada, no sólo con su forma de escribir (es creepy verme tan reflejada en una persona que en algún momento hasta me cayó mal sin conocerla), sino con “la problemática” que plantea en dicho post.

En últimas semanas me quise hacer la “Pertenezco a la sociedad. No soy una outsider” #ponele y estuve comentando publicaciones de un grupo de Facebook de la Facultad y en otro sobre mi barrio.
¿Cuál fue el resultado? Además del correspondiente sangrado de ojos, porque aparentemente los diccionarios son un objeto en peligro de extinción y para conservarlos es requisito fundamental jamás abrir uno, me encontré con gente que sea cual sea el tópico de la discusión “argumentaba” su “postura” basados en su orientación política.

Gráficamente para que entiendan a lo que me refiero: En el grupo de mi barrio alguien preguntó si era correcto que cobren $1 adicional al recargar la tarjeta SUBE; yo expliqué que no sólo no era legal sino que se podía denunciar fácilmente por internet. El primer comentario constructivo que obtuve al respecto fue de un “Qué ganas de romper las pelotas, con lo que nos roban los políticos mirá si se van a preocupar por un peso que cobra el comercio, dedíquense a hacer cosas productivas para el barrio en vez de estas boludeces” (obviamente en idioma wachiturrezco que, sepan disculparme, me niego a reproducir). Ahá. Los tres minutos de tu vida que te puede tomar denunciar al hijo de puta que te está afanando un peso, no sólo a vos, sino a cada cliente que carga, ¿los vas a usar para salvar los pueblos originarios? ¿para encontrar una cura para el cáncer? ¿tenés un método efectivo e instantáneo, que no sea el voto popular, para que se vayan esos políticos corruptos de los que hablás? Ah, no, pará, vas a compartir fotos de dudosa procedencia en Facebook, criticar a Lanata (o a la Cadena Nacional del día) y con eso lo solucionaste todo ¿no?. Respuesta: “CALLATE DEFENSORA DEL GOBIERNO, POR GENTE COMO VOS TENEMOS ESTE PAIS DE MIERDA”. Esto sin tener la menor idea de cuál es mi orientación política.

Otra situación en el grupo de la Facultad: Está de moda pedir “cátedras robo”, ¿qué son? cursadas donde prácticamente podés hacerte la manicura en clase, charlar con el profesor sobre lo trágico que es que Independiente se haya ido a la B y aún así promocionarla luego de dar dos parciales donde el 60% de la calificación es que escribas correctamente tu nombre. Alguien preguntó, indignado, cómo era posible que futuros abogados, pilar esencial (lamentablemente) del sistema democrático sólo piensen en tener el título en la mano y no en aprender mínimamente lo que te enseñan en la universidad (la posta es que aprendés afuera, en la práctica, pero la base es necesaria y todavía mejor si la clase te la da una eminencia en el tema).Este caballero, aparentemente cometió el error de trabajar como letrado para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y brindar esa información de forma pública en su perfil. ¿Creen que alguien se tomó la molestia de opinar sobre la pregunta en sí? Ni remotamente, eso sí, se tomaron mucho tiempo y trabajo en decirle que era un “abogado resentido con los estudiantes” (WTF?), que no era feliz, que no podía levantarse una mina y que seguramente era un flor de puto. No lo conozco, no puedo afirmar ni negar ninguna de esas premisas pero ¿¡QUÉ CARAJO TIENE QUE VER ESO CON LO QUE EL TIPO PREGUNTÓ?! Nada, pero no importa, cuestionar el accionar humano de forma coherente y respetuosa está específicamente prohibido en los Términos de Uso y Condiciones de Facebook. Sino no se explica.

La gente es ridícula, no pueden sostener una discusión porque cuando usás argumentos reales ni siquiera pueden procesarlos y mucho menos comprenderlos.

Creo que voy a optar por el sistema de Selena de mandar a la mierda diplomáticamente a los Davides Alvarez de mi vida.

¿Solidaridad? ¿Ayudar al vecino? No, disculpe, por gente como yo, estamos como estamos…

¿Quién paga en la primera cita? Post dedicado a Male Pichot.

Recién estaba hablando con Federico y surgió la eterna discusión: “Quién paga en la primera salida”, o mejor dicho, las primeras salidas. Este chico no dudó en argumentar que en los tiempos que corren, con la mujer inserta en el mercado laboral y toda esa perorata, lo correcto es que paguen a medias.

¡ERROR!

Para los hombres heterosexuales solteros que leen mi blog, jamás se les ocurra aceptar que una mujer pague su parte de la primera salida. (Al menos si tienen intención de verla más de una vez).

Aclaro, estoy a favor de que la mujer sea económicamente independiente, de que se compartan los gastos en las parejas y todas esas cosas que tanto le gustan a Malena Pichot, pero también soy realista y les garantizo que para la mayoría de nosotras, si un hombre acepta que paguemos nuestra parte de los gastos, es un tipo al que instantáneamente descartamos.

¿Por qué? Al igual que ustedes, en las primeras citas evaluamos todo lo posible a quien tenemos enfrente, sopesando virtudes y defectos para ver si continuamos viéndolo. Para que lo tengan en cuenta: uno de los peores defectos en un tipo es que sea tacaño.

Ante esta afirmación algunos van a empecinarse en culpar a Disney y sus dichosos cuentos de hadas, ¿con quién se quedaba la protagonista? ¿con el bibliotecario? ¿con el panadero? ¿con el vago del Plan Trabajar? ¡no, con el príncipe azúl que vivía en castillo gigante! (con miles de sirvientas que lo limpien por nosotras). Igual quédense tranquilos porque las mujeres con cerebro no compramos esa farsa, tal vez porque con la pinta de trolo que tiene Guillermo de Cambridge, o la caripela de boludo de Felipe de Borbón se nos fue todo el interés por los miembros de la Realeza, ¿quién sabe? pero sí hay otra cara de la moneda que es justamente a la que apunto con este post.

No me mal interpreten, no digo que deban mantenernos, lo que digo es que estamos antropológicamente atraídas por los hombres que puedan proveer a su familia, desde la época de las cavernas en las que salían a cazar hasta la actualidad, porque podemos haber evolucionado mucho pero hay cosas que nunca cambian. Estadísticamente esto es así, aunque juremos que no queremos casarnos ni tener hijos, hay una milésima de segundo donde nos imaginamos cómo se verían como padres de nuestros hijos, por más creepy que suene eso es algo que hace hasta la más feminista de las mujeres, aunque lo niegue a muerte. Ni hablemos sobre la actitud que adopta un hombre que tiene cierto poder adquisitivo con respecto a uno que no lo tiene, por más horrible que sea, el dinero se asocia con el poder y el poder funciona para ustedes como una inyección de confianza instantánea que luego repercute en todos los demás aspectos de su vida, ojo que esto no es algo que hayamos establecido nosotras, son todas asociaciones que hacen ustedes mismos, son sus conclusiones las que los condenan (y nos condenan a nosotras, muchas veces, al tener que actuar en consecuencia).

Eso sí chicos, si pasan dos o tres salidas, o sea más o menos el tiempo promedio en el que una determina si quiere seguir viéndolo, y la señorita en cuestión no insiste en comenzar a pagar su porcentaje, les recomiendo que le den una soberana patada en el culo: si una mina no comienza a sentirse incómoda con que el hombre banque todos los gastos probablemente espere que eso suceda durante toda la relación, salvo que eso sea lo que ustedes quieran que suceda, taza taza, cada uno a su casa.

De más está decir que es mi opinión, sustentada en innumerables estudios psicológicos, pero sigue siendo sólo mi humilde (?) opinión, así que príncipes desteñidos que hayan comprado la fantasía Disney y Malenas Pichot del cyberespacio, ¡vengan a mí! acá estoy para escuchar sus boludeces sus versiones de la historia.

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30 trucos útiles que deberías saber (y otras formas de evitar escribir un post como la gente…)

Hoy no tuve mucho tiempo para sentarme a escribir un buen post, y si hay algo que siempre me encantó encontrar en internet son trucos boludos simples para hacernos la vida más fácil, así que acá les dejo una recopilación de mis 30 favoritos. ¡Algunos los agregué yo exclusivamente así que nada de decir que todo esto ya lo leíste!

  1. Si le agregás una pizca de sal a la leche chocolatada realza el sabor considerablemente. Lo mismo ocurre al hacerlo con la sandía.
  2. El papel de diario absorbe olores y humedad, si necesitás refrescar tus zapatillas pero no tenés tiempo de lavarlas, dejalas con bollitos de papel periódico durante un par de horas, idealmente, durante toda la noche.
  3. Poniendo el pote de helado dentro de una bolsa tipo ziploc se mantiene siempre cremoso, evita que se endurezca de más en el freezer.
  4. Para pelar huevos duros con facilidad hay que agregar media cucharadita de bicarbonato de sodio al agua donde los hervimos.
  5. Para que las salchichas no se abran al cocinarlas, podés hacerlo directamente con el envase (quedan mucho más sabrosas). Si te da cosa hervirlas con el envase plástico o querés preparar menos cantidad, una pizca de pimentón en el agua tiene el mismo efecto y realza el color.
  6. Para tirar las cajas de pizza sin ocupar mucho espacio sumergilas en agua caliente durante un minuto y luego hacelas un bollito con facilidad.
  7. Aplicar alcohol etílico o vinagre blanco en una picadura de mosquito hace que deje de molestarte instantáneamente.
  8. Para hacer tostadas con queso derretido simplemente usá la tostadora de costado.
  9. Cuando calientes pizza en el microondas hacelo junto con un vaso con un poquito de agua, evita que la masa se ponga chiclosa.
  10. Usá un broche para la ropa para agarrar los clavos, es la forma más segura de martillarlos sin perder ningún dedo en el intento.
  11. Muchas veces pasa que cuando vamos al supermercado no nos acordamos si tenemos determinado producto o no, un buen truco para evitar este problema es hacer una foto de la heladera/alacena antes de ir a hacer la compra, de este modo podés verificarlo cuantas veces sea necesario estando ya en el super.
  12. Las palitas que traen una hendidura no sólo sirven para attachearlas al palo de la escoba, sino que permiten llenar un balde de agua que no cabe en una pileta chiquita.
  13. Llená una botella por la mitad y ponela en el freezer durante la noche, rellená con agua lo que falte antes de salir y vas a tener agua fría durante mucho más tiempo.
  14. Para enfriar botellas rápidamente cubrilas con papel de cocina mojado, a los quince minutos en el freezer el contenido queda completamente helado.
  15. En el caso de estar DEMASIADO apurados y que 15 minutos parezcan una eternidad, o si necesitás enfriar rápidamente bebidas en cantidad (sirve para botellas plásticas, de vidrio o inclusive latas), hay que colocarlas en un recipiente, agregar un poco de hielo, terminar de llenarlo con agua y añadir un par de chucharadas de sal, en tres o cuatro minutos tenés tu bebida super fría. Ideal para fiestas donde escasea el hielo.
  16. Si querés comer papas fritas recién hechas en un Mc Donalds o cadenas similares deciles que las querés sin sal, como agregan la sal nada más sacarlas van a estar obligados a hacer una nueva tanda especialmente para vos.
  17. Para sacar más jugo de un limón o naranja, hacela rodar con un poco de presión durante un minuto antes de cortarla para exprimirla.
  18. Si tenés dudas si un huevo está podrido o no sumergilo en un recipiente con agua, si flota, está podrido, si se hunde usalo tranquilo.
  19. Siempre incluí un archivo de texto que se llame “En caso de que lo haya perdido” a tu pendrive, escribí en él tu información de contacto, puede que no vayan a devolverte el pen pero con un poco de suerte te envían los archivos que contiene por mail.
  20. Este truco no siempre funciona pero si estás en un lugar que tiene Wi-Fi pago, por ejemplo un aeropuerto, agregá al final de la página que intentás abrir “?.jpg”, si tenés suerte no te va a redirigir al sistema de pago.
  21. Nada funciona mejor para quitar la caspa que lavarte la cabeza con jabón de azufre, dejarlo actuar durante tres minutos y luego lavar normalmente. Hacelo durante una semana y problema resuelto.
  22. Si querés que tu ascensor vaya directamente al piso que marcás sin parar en ningún otro, marcá el número de piso apretando al mismo tiempo el botón de cerrar la puerta durante unos segundos.
  23. Si querés sacar una abolladura de un mueble, colocá un paño húmedo y pasa la plancha, esto hará que las fibras de la madera recobren su posición original.
  24. Para sacar manchas de óxido de la ropa poné sobre la mancha unas gotitas de limón y agrega sal (preferentemente gruesa) y lo dejás reposar por 30 minutos. Después lavalo normalmente a mano o en lavarropas y listo.
  25. Para sacar manchas de tinta aplicá leche sobre la mancha, frotá suavemente con un cepillo durante un ratito y lavá normalmente.
  26. Si tienes picazón en la garganta, rascá tu oído. Cuando los nervios en el oído son estimulados, se crea un reflejo en la garganta que produce un espasmo muscular y alivia la comezón.
  27. Si ponen una cuchara de madera encima de la olla cuando ponen a hervir algo, evitarán que la espuma se salga del recipiente.
  28. Para abrir una botella de champagne sin hacer un enchastre, sostenela boca abajo durante 30 segundos, luego colocala en posición normal con suavidad y abrila normalmente.
  29. Acá les dejo un vídeo para abrir rápidamente botellas de vino sin necesidad de un sacacorchos, está en francés pero se entiende perfectamente el procedimiento con sólo mirarlo.
  30. Para reparar una sombra de ojos rota lo único que tenés que hacer es agregarle un poquito de alcohol etílico, se va a formar una especie de pasta, acomodala lo mejor que puedas y dejá que el alcohol se evapore, pasadas unas horas la sombra está como nueva.

“Yo los escuchaba antes de que se hicieran populares”

Si para esta altura ya se dieron cuenta que el nombre de mi blog es sarcástico, comprenderán también que no tengo tengo ni la más pálida idea de cómo piensan los hipsters, pero si hay algo que tengo en claro es que ODIO cuando dicen “Yo a esa banda la escuchaba desde antes que se sean conocidos”.

Sí, querido, todos conocimos una banda desde sus comienzos, no todas salieron de “American Idol” convirtiéndose automáticamente en productos famosos, la mayoría de ellas tuvieron que remarla contracorriente para que hoy más de 10 personas sepan quiénes son (las amigas de las madres y las novias no cuentan).

Pero si  hay algo que me molesta más todavía que esa bendita frase es: “Ya no los escucho, porque son re comerciales”. Hay algunos casos donde las grupos efectivamente vendieron su alma al diablo y su música pasó a ser basura infumable, sin ir más lejos Metallica a partir de “Load”, pero generalmente cuando alguien dice eso lo que realmente ocurrió es que el grupo en cuestión empezó a sonar en las radios y con toda la suerte del mundo tienen un vídeo en MuchMusic, diría Mtv pero si tengo algún lector menor de 25 años va a pensar que lo estoy jodiendo, ¿un vídeo musical en un canal de realitys?, no way… ¡Aww, qué tiempos!

Volviendo al tema… ¿Cuál es el problema de que la banda que te gusta la conozcan todos? ¿Tan indie de mierda tenés que ser para coartarle al resto de la humanidad el placer de escucharlos? ¿acaso porque le gusten a tu prima, esa misma que ve a Susana, se volvieron instantáneamente demasiado mainstream? ¿Acaso vos no tenés tatuado -al igual que diez millones de personas más- “All you need is love“? ¿Te pensás que Los Beatles tocaban por un pancho y una coca? ¿de verdad te comiste la postura de hippie wannabe viva la paz mundial? ¿Y vos? Que te creés especial por tener siempre de fondo la discografía de Pink Floyd, ¡qué profundo que sos! ¡qué creativo! ¡seguro que los 40 millones de discos que se vendieron de “The Dark Side of The Moon” los compraste vos y tus amigos nada más, ¿no?! ¿Y vos que criticás a Lady Gaga porque se hizo famosa básicamente por hacer el ridículo con su ropa y vídeos, acaso no sos el primero en decir que Björk es  -con sus 15 millones de discos vendidos- una ídola incomprendida?

Parece increíble que con lo difícil que es vivir de la música, los que dicen ser fervientes fanáticos se enojen cuando a la banda les va bien y ganan guita con eso. ¿Acaso esperás que toquen el resto de su vida para vos y tu grupito en el mismo bar de mala muerte de siempre sin que les paguen un mango? (y muchas veces teniendo que pagar ellos el espacio, por más que todos sepamos que es ilegal).

Honestamente, no los voy a entender jamás, nadie les pide que se hagan fanáticos de Britney Spears (por más que todos inexplicablemente se sepan sus canciones) pero cuando a los músicos que bancás les va bien, ¡dejate de romper un poquito las pelotas y ponete contento, que al menos alguien en este puto mundo está laburando de algo que realmente lo hace feliz!

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Los testículos como sinónimo de maldad.

Desde el mismísimo momento en que mi gato abrió los ojos, se convirtió en el ser más malvado sobre la faz de la Tierra.

¿Por qué? Nadie lo sabe, al haberlo encontrado prácticamente recién nacido tuve que darle de comer leche con crema y huevo cada dos horas, día y noche, durante al menos tres semanas, obviamente dejé mi trabajo (muy bien pago) para poder hacerlo. La Madre Teresa un poroto al lado mío. Un ejemplo de maternidad digno de ser reconocido por la ONU… ¿La ONU se preocupa por los gatitos bebés desnutridos? ¿no? ¡qué soretes! bueno, no importa, el punto es que dejé todo mi tiempo, esfuerzo y dinero para que ese proyecto de felino sobreviva. ¿Cómo me lo pagó? Apenas empezó a caminar no dudó ni un instante en demostrar de quién era la casa y cada objeto contenido en ella, parecía esos maniáticos que rotulan todo para denotar su propiedad, Tango hacía lo mismo, pero con sus garras.

Perdí la cuenta de la cantidad de veces que me preguntaron casi en shock: “¡¿Qué te pasó?!” al verme llegar llena de arañazos, parecía como si me hubiera peleado con Wolverine por el último pedazo de chocolate del Universo. “Mi gato” era la respuesta por default, comenzaron a preguntarse qué carajo le hacía al pobre animalito de Dios para que se enojara tanto, ¿intentaba ponerle un vestidito cual vedettonga barata a su perro-rata-miniatura? ¿le daba de comer mondongo? ¿lo hacía escuchar la discografía de Flavia Palmiero? No. NADA. No hacía falta hacerle absolutamente nada.

Afortunadamente tengo testigos de las situaciones más inverosímiles que cualquiera pueda imaginar con un minino. Sin ir más lejos, uno de sus pasatiempos favoritos era venir corriendo desde la otra punta del departamento, arañarme rápidamente la cara y volver a correr antes de que me diera cuenta de qué pasó. Obra de Satán, gato poseído, no existe otra explicación.

Con el correr de los días sus planes maquiavélicos se tornaron más complejos, ¿exagero? escuchen esto: era obligación para mí saludarlo apenas entraba en mi domicilio, el único día que no respeté esa regla -por correr para atender el teléfono- el caballero, aprovechando lo entretenida que estaba con la charla, se fue sigilosamente, levantó la patita y meó la computadora. Jamás volvió a funcionar.

¿Que por qué no lo maté? No sé, no tengo idea, bueno, sí sé, porque lo amaba, lo amo y lo amaré hasta el final de mis días. Las mujeres somos así, ¿vio? mientras peor nos tratan más fieles, amorosas y felices somos -Esperen un segundo, me está llamando Male Pichot en la otra línea- ¿qué les decía? Ah, sí, el bicho era un sorete, pero lo quería y su complejo de Carlos Monzón no me parecía tan grave en ese momento.

Comenzó a ser relevante cuando entró en la “adolescencia” y su nuevo hobbie fue “marcar territorio” en cada rincón que podía. GATO PUTO, ¡VIVÍAMOS EN UN MONOAMBIENTE, ¿QUÉ TANTO NECESITABAS MEAR PARA ESTABLECER QUE ERA TUYO?! En fin, era imposible entrar a mi casa sin que el olor a pis violara salvajemente tu sentido del olfato. Mi miseria estaba completa.

Leyendo en internet y charlando con otros dueños, insistían en que castrándolo la mayoría de esos inconvenientes se iban a solucionar. ¿Qué quieren que les diga? No sólo me parecía una crueldad cortarle las pelotas a “mi hijo” sino que tampoco estaba convencida de que ese simple hecho pudiera hacer que mi pequeño Lucifer se convierta en un ser de luz. Me sonaba a publicidad de Sprayette. No, no tenía ningún sentido.

No sé muy bien cómo pasó, tal vez porque estaba por mudarme a una nueva casa y la mínima posibilidad de que ese nauseabundo aroma no se trasladara conmigo me sonaba casi a un milagro, o quizás porque nunca me pareció del todo coherente eso de que las madres amenacen: – “¡Si volvés a hacer esto, te corto las pelotas!” y no lo cumplan, la cuestión es que lo castré. Bueno, yo no, lo llevé a una amable veterinaria que en una hora me devolvió a mi pequeño retoño sin pelotas.

No existen suficientes velas en este mundo para prenderle a esa Doctora, para mí, esa mujer definitivamente es un ángel.

Tanguito no sólo no volvió a pillarme las paredes, sino que se convirtió en gato más adorable que conocí en toda mi vida. Jamás volvió a rasguñarme, no para ni un segundo de buscar mimos, ante las tareas que antes eran titánicas, como ponerle la pipeta o cepillarlo para sacarle el excedente de pelos, no se resiste para nada y hasta parece disfrutarlas. Ni hablemos de que lo llamo y viene a abrazarme inmediatamente, como si fuera un perro pero sin toda la baba y el ruido. No, no estoy loca, mi gato me abraza, algún día voy a filmarlo para que dejen de cagarse de risa, putos.

¿Qué quieren que les diga? Para mí hay dos posibilidades: La veterinaria tenía un postgrado en hipnosis del que nunca me habló o los testículos son los órganos que el demonio les otorgó a los machos para que hagan de este mundo un lugar horrible, cruel, violento y por sobre todas las cosas muy apestoso.

Ya lo saben, si sus novios gatos tienen como pasatiempo agredirlas y dejar la casa hecha un completo desastre ¡CÓRTENLE LAS PELOTAS! Su integridad física, su salud mental, y sobre todo las fosas nasales de sus visitas, se lo van a agradecer.

¿Así que querés barrer? Mhmhmh creo que este es lugar más cómodo en toda la casa para dormir una siesta justo ahora.

“¿Así que querés barrer? Mhmhmh es hora de tomar mi quinta siesta y pienso que ahora mismo este es el lugar más cómodo en toda la casa”.